viernes, 27 de noviembre de 2009

FRESAS EN ALMIBAR

1-Lava las fresas bajo el chorro de agua fría y, a continuación, sumérgelas en un recipiente con abundante agua fría durante cinco minutos, para eliminar todos los pelillos que cubren su superficie. 2-Escurre bien las fresas y retira los tallos verdes, arrancándolos con mucho cuidado. En una cazuela, pon a cocer dos litros y medio de agua con 750 g de azúcar y 1,25 g de colorante rojo vegetal. 3-Cuando rompa el hervor, contabiliza dos minutos y ve añadiendo las fresas a la cazuela poco a poco. Cuando se recupere el hervor del almíbar, cuenta tres minutos más. 4-Después, apaga el fuego y retira la cazuela. Una vez que el almíbar y las fresas se enfríen, cubre la cazuela con dos paños limpios de cocina y déjala en un lugar fresco durante dos días para que las fresas se maceren perfectamente. 5-Cuando hayan pasado esos dos días, escurre las fresas y desecha el almíbar de la maceración. Colócalas en un escurreverduras y sumérgelo en agua fría durante un minuto. Después, saca el escurreverduras y pasa las fresas a un recipiente amplio. 6-A continuación, comienza a llenar los frascos de cristal, previamente esterilizados, con las fresas, dejando un centímetro de margen hasta la boca del mismo. 7-Una vez llenos todos los botes con las fresas, cuece a fuego vivo durante diez minutos dos litros de agua con 800 gramos de azúcar. A continuación, rellena los frascos con este almíbar hirviendo. Precaliéntalos, sin cerrarlos, durante dos minutos con el agua a punto de hervir (80oC) y después, ciérralos y esterilízalos en la olla a presión con medio litro de agua durante 30 minutos. 8-Por último, enfría los tarros sumergiéndolos primero en agua templada durante cinco minutos y luego en agua fría.

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